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viernes, 4 de noviembre de 2011
Panic Shá
Bueno, primeramente, querríamos hablar del tío, de ese tío, ¿ese que llevamos adentro? No lo sabemos, cómo saberlo. Pero Dios quizá lo sepa. Quizá. Quizá no. Motherfuckerísticamente nos vamos, por la ventana, hacia el Sol, un sol que nunca podemos tocar, ni alcanzar, even ejecutar. Y por ahí estamos, vagando, compincheando con cualquiera, cerdos que se nos cruzan, con malévolos dopes y bichos de garzos blancos. Galtieri por ahí pasaba. Y lo escupían. "¿Por qué?" Vos sabrás, por hijo de puta, será, ¿no? Puterísticamente la mente se nos aferra a la idea de la supervivencia, y como "maricas" buscamos refugio en el que la tenga más grande (la casa). O las fosas nasales. Entramos a un mundo verde que no nos pertenece, gángleos nos cobran la entrada, se creen los patovicas de nuestra suerte amaestrada. Y nos cebamos. Queremos tabaco. Queremos polillas en su salsa. Matamos y morimos por más. ¡Vamos! Y así la pelea continúa. El mosquito de nuestro cerebro nos ordena matar clones y subzeros para alcanzar la energía máxima del Yogurísimo existencial de la palabra. Y así nos va. Como el orto; lindando la muerte. Probando la suerte, y el suéter, y la peluda zanja del volcán de hielo, así nos encontramos: aislados, solos, en conjunto, en este mundo de seres irrepetibles, horribles e irreprochables. Irreprochables de estúpidos. Consumistas hasta el vómito, masoquistas hasta la garchada orejal, y penitentes hasta el punto de secuestrar a su alma y guardarla bajo la tutela del faro del fin del mundo del abracadabra. Y así nos va. Te digo. Te digo y te miro, y me voy, corriendo por la autopista de los peajes infinitos en mi corazón de autobús, de anaquel sin destino. Como vos, una ceja sin lugar a donde ir, en tu GTA San Andreas de la vida, eso a lo que vos y solo vos llamás vida. Roña.
viernes, 7 de octubre de 2011
El final fue donde aquí
Me dijiste que esto del bisturí no daba (para) más. Que yo era demasiado grande. Hasta llovía afuera cuando te ibas. Esta relación no daba para más. Era compleja. Mientras recalculabas y hablabas con espectros bondadosos de piedad, yo te malgastaba el crédito de tu inocencia abdominal. Y así no daba, ¿no? Como una virgen de los condenados vos ibas caminando entre panes salados y alcachofas relucientes (ocres). Pero tus pasos ya eran cansinos. Y, justamente, al casino yo iba. Malgastaba más tu inocencia, perdón. ¿Qué querés? Perdón sólo te puedo dar y pedir, si no tengo un mango pelado. Peluda era tu vieja, como una orangutana malgastada otra vez en el pasado. Chirriaba y gemía por su vanidad perdida. Y yo te seguía llevando en partes por el casino del existencialismo. Tu boina una vez se trenzó con un patovica, y ahí fue cuando quedaste marcada. Te marcaron para que no volvieras más, pero yo te "contrabandeaba", te portaba en mi capucha o en mi pantorrilla. Hasta ese día. Todo fue inútil. No gané, te rajaron, te apalearon, y a mí me sacaron los euritos que había ganado en la quiniela equina. Y bueno, te dije que era complicado y ahí me dijiste que no ibas más, que tus manos no acompañarían más a las mías, que tus caniches de cemento ya no le hablarían a mis orejas, en fin, que tus maniquíes del tiempo relativo ya no sujetarían las manos de mis verdes robots oxidados. En-fin.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Camaleones por candados
Plink caja. Plink plink plink. Magia blanca. Clones verdes. Voy por vos. Canción. Mercadería. Spinetta. Spinetta volátil de bolsillo. Pitos (y maracas). Jaja y serpentinas, jaja. Y. Eh. Aproximación. Hipótetico caso del ad hoc de Haddock. Ídolo. ¿De los quemados? De los volteados. Música hermosa música. Rock. Ideas que hipotéticamente salen de tu floreciente cerebro de jabalí en su salsa y en su lecho de muerte y también afectado por la esclerosis del tiempo (verdoso) del ayer. Hippies. Machos levitando en un mar de alegrías, de nostalgias también, tristes por ser lo que son, por ya no ser nada. Por cambiar. Fagots volando (siempre volando en los delirios las onomatopeyas y tildes) por cloacas del pasado, del ayer, que ahora son cloacas de hoy. Allan Poe y sus bigotes, y sus fagotes. Formas tétricas que adornan tu cocina. Bichos y serpientes, serpientes y serpentinas, esto y aquello, éstas y bananas. Bananas que llueven de punta, manzanas que son carne y que vienen a caer justo en tu Fitito del arco iris verdiazul con magenta. Nuggets de pollo que lavan tu cerebro, escupen verdades patriarcales, mastican tus pezones desgastados por la polución. Smogs que ya afectan tu cirtulatorio y te salen por los poros. Tu cerebro de jabalí se abstrae. Y chau. No queda nada, alienígenas tamaño maní que emergen de nebulosas babosas medusas y entran en el sistema por medio de Ticketek, ya no son lo único que hay, pero sí OVNIs extraños pertinentes te consumen las medias que quedan descuajeringadas de vos.
viernes, 23 de septiembre de 2011
Yo no lo maté.
Yo no lo maté. Él se tiró solo. Está bien que estaba en estado de c., pero yo no fui; yo sólo lo empujé, el me lo pidió, o algo parecido, unos minutos antes, y de hecho el voló o creyó volar. Si él mismo dijo : "¡Vuelooo!". ¡Pero yo no lo maté, eh, él se tiró! Yo no lo maté. Siempre fueron de inculparme de boludeces y cosas raras, pero esto ya era más; recuerdo cuando me miraste con esos ojos sorprendidos tristes. Y no mucho más. Pero bueno, siempre es así, alguien paga, bah, eso me dicen siempre. El semi-psicólogo ese de mierda que se hace el pillo con esas jeringas es un hijo de puta y siempre me dice sarcásticamente "No, si vos no fuiste, vos no fuiste". Hijo de puta, de mil putas. Un día le voy a meter una jeringa más grande hasta el fondo del intestino, o sea por el orto. Y toda la gente que me conocía me di cuenta que no me quería. Y claro. Pero bueno, acá, abarrotado, sin poder hacer nada, qué voy a hacer, valga la comosellame. La otra vez lo vi al directorsucho ése. Otro HDP pero que la tiene clara, la tiene clarííísima el HDP. No como el puto fracasado ese del psicótico, digo, psicólogo, jaja, al menos yo me río y leo en mi mente mi risa. Estoy tan aislado, mamma mía. Pero, ¿qué decía? Ah, si... Ah, no, jaja, me olvidé. Ah, que ese culorroto del psicofísico vergachica (¡qué hijo de puta es!, ¿no lo dije ya?) no sé, es un puto, un forro que se ríe de los esgraciaos como dice él. Irónico es el puto. Y debe ser extranjero, no lo sé. A mí me viene a joder justito. Encima seguro que nunca probó. ¡Ayyy cómo extraño eso! Al menos la sensación de depender de algo, todos tenemos algún que otro vicio, pero lo que sucede es que te das cuenta acá recién. Tarde. No sé ni qué lugar es este, si del que me dijeron que me iban a llevar, o si el que realmente creo que es. O tal vez un laboratorio mengueléstico. Jaja que ideas horribles que tengo. A veces me arrepiento de cómo siempre traté al resto de los seres esos, jajaj, los "humanos" que me rodeaban. Mucho fracasado, eh. Y eso que no soy norteamericano para decir estas cosas. Volviendo, ... eh... en cualquier momento me quiere violar un médico a ver si le corto el pescuezo o estoy tan pirao que me llego a dejar. ¡Puta digo! Encima el forro ése... Ma' que forro, hijo de puta es. ¡Hijo de puta! (lo grito en la realidad externa). Me gustaría volver a mis antiguas lecturas, angustiantes eran, Tólstoi, pero no tanto como esto, ¿jaja? Hijo de puta... Oah, ahí viene justo el chupador ese, chupasangre, hijo de puta, ahora te cambio el insulto... Pero no, qué hijo de puta, un día lo voy a matar o joder o violar con su jeringa de mierda, o con la famosa letal esa. ¿Me darán o me dará con esa? Creo que la de las pelis y la que vi alguna vez por acá (por estos pasillos) es como esa. La puta. Pero tal vez esté listo. No, prefiero liquidarlo o darle algún pinchacito a él. Jaja. Jaja, de qué me río... Ah, ¡pero cierto que a mí me tocaba la silla! ¿¡Qué alivio?! Jaja, yo que sé, jajaja, a esta altura... Pero yo no lo maté, eh, hijos de puta. En esa especie de juicio lo dijeron, bah, un jurado suelto ahí y el sorete de Tagliafetti, abogado de cuarta, de la remisería de a la vuelta seguro, hijodemilputasconchatuyapu... Me parece que viene con la grande. ¡Se sacó la grande el malparido! Jaja. Bue, uy, sí, es para mí me parece... A ver...
martes, 21 de junio de 2011
Hacés como que ingerís clones
Epilépticamente abstraído de esta horrible tétrica realidad. Efusivamente masivo fue el ataque del Poseidón, no sé por qué lo han llamado así al niño. Besaste sus manos, sus piedras, y todo acabó en ese resoplido. Risueñamente ambiguo fue tu malestar, tus pechos se jactaban de haber logrado la hazaña, la madriguera ya no era tal, por ella habían pasado seres de eternos lugares y planetas, tu consumo de fasola había hechote llegar ya más allá. You estabas very lejos. Así hablaba yo en esos tiempos, y así ahora. Nuevamente volvías, nuevamente ¡nueva!, y jodías, siempre jodías. Monos de polvo en cráteres ricoteros. Recíprocamente hablando de la cursada, me cansé de "usar la mente"; esto tenía que volver, ¡¿y en forma de fichas?! No lo sé, pues tu eyección ya fue más allá de lo posible, incluso de lo tangible. San Martín, Rousseau, Engels, Berger, Giussepe Rossi, el Zar, Chesterton, Sófocles, Oé, Pueyrredón, Rosas, y más, pasean por tu incontenible cerebro librado al azar. Y por el de él, libado desde hace centurias por extraños marcianos no pertenecientes a Marte, corruptos hasta en su fisonomía, otra vez extraños en su manera de hablar, y... temibles, por supuesto. Ligás hasta en el truco, corrés por un túnel sin fin, por un puente a lo Dragon Ball Z. Corrés lejos de tu lujuria, de tus ojos, picantes, lejos de tu malaria y tu ambigüedad. Al fin, todo termina, todo pasa de forma rápida. Pero sigue estando. Me acerco. Él sigue estando. Lo veo, lo veo ya de frente, no me doy cuenta hasta el final. Sentado en el umbral más sombrío de Budapest, él, sigue existiendo. ¿Se une? Me acerco más y logro ver que soy yo, soy yo, y hasta está (¿estoy?) vestido como yo en este momento. Y vuela su esencia como en cenizas (por el viento budapestense). ¿Él? No, yo. Es decir, también él. ¡Pero el del umbral sí queda, esa "versión" queda! Y acá estoy. Tranquilo. Con termo y mate en el submundo entrerriano del futuro, en Budapest. ¡Pessssssssssstte no hay!
lunes, 28 de marzo de 2011
El "gede" de siempre.
-Escuchame -le dijo Tranco a Beto-, está todo bien que vos tengas experiencia, que te guste más esto de joder y marcar tu terreno, pero me parece que te estás pasando... Yo siempre soy el tranquilo por ahí, por ahí el tímido, pero me parece que ya te pasás, a veces por ahí me tenés cagando, y no me da como para que me jodas y joderte y agarro y rajo, pero no siempre che...
-Bueno, loco, mirá, esto es así... qué te voy a decir, siempre es así...
-A lo que voy es que me parece bien que vos pidas, que andes por ahí, y quedes bien, y después seas el que va a "defender" y todo ese circo que hacés (disculpame, pero es así), pero 'cuchame, dejame que esté, que ronde por ahí si se me canta, no se si te acordás de la otra vez, dejate de joder un toque.
Luego de un silencio, volvió a hablar:
-No es por nada, pero siempre estás tranquilo y te agarra un momento que jodés, loco, hacés tu show y todo eso, pero después me tenés que dejar a mí estar, figurar, si no después soy el pelotudo cagón. Igual sabés que no soy de hacer tanto eso que hacés vos, yo voy, pongo cara de bueno, y ligo, sabés como es esto.
-Bue, está bien, pero no rompas demasiado, además después viene mi jermu y te ponés denso.
-¡Qué decís, pavo! ¡Cualquiera! ¡No le hago nada! no le digo nada, bah, lo de siempre. ¿Sos celoso vos? No jodás. Jajaja además : ¡"tu mujer"! Jaja, ¿¡quién sos!?
-Dale, dale, sh.
-Buen.
Lo que hizo Tranco fue acercarse; la familia se arremolinaba en torno al morfi, y bueno, él quería morfar, y morfó. Pero Beto ligó menos, y otra vez, dele y dele a joder:
-Ya te dije, yo quería ligar, ya ligué, o estoy ligando, no me rompas las pelotas, Beto.
-Nene, no me digas Beto, pelotudo, flaquito, no me vengas a joder ni a decir celoso eh; que yo sea chiquito no significa nada, soy más viejo que vos, tengo experiencia, sabés como es esto, acá estoy yo primero, siempre, siempre, así que no me...
-Bla bla -dijo Tranco, algo cansado de la suerte de sermón de Beto-.
-Mirá pendejo la concha de tu madre -ahí se escuchó un bajito y entre dientes "¡Con la vieja no!" por parte del otro- no te me hagas el gil, porque estoy cansado y...
-Cansado de ésta, cansado estoy yo, me tenés las bolas llenas, ¡con el ronroneo de puto ése que hacés! Te hacés el viejo y, primero, me llevás no más de 5 años; segundo, sos un enano sorete igual, ¡que yo sea reservado no significa que no te haga cagar! ¡Y sabés que yo no soy de amenazar jamás, eh!
El otro se amilanó un poco. Pero retomó coraje y lo mandó a cagar:
-Mah' sí, forro...
Y ahí Tranco (otra vez) le saltó encima a Beto, mordiéndole con fuerza la oreja. La dentellada le hizo dos agujeros esta vez en el coso auditivo, y Beto esta vez fue llevado al hospital perruno. Otra diferencia fue que Tranco no fue cagado a pedos (ni cinto, ni nada, digo, eh), pero esto debe haber sido porque les chupó un huevo a sus dueños, y además nadie los iba a joder porque se mudaban esa misma semana.
Supongo que no se cruzaron (hasta ahora) más.
lunes, 21 de marzo de 2011
Klinkin parks japaneeses
Te veo. Por la ventana tropical. Allí no más. Sin saber cómo sos, esperpenta; maníaca loca efímera y no tanto, asustás, adiestrás chinos. Maraca. Maraca yo. Yo, que no me animo a acercarme, a pellizcarte con mis venas, con mi poder ultraespecial marciano-parlante. Yo, que tímidamente bailo en Showmatch, que tímidamente pido y rezo por un dios umbanda en TV Chile. No diré más. No diré más porque vos me consumiste, me maltrataste, me desgastaste con tus miradas caídas de un reino que desconocemos, cuasi onírico. Sos hábil, sos mala, de repente malo, sos transex, no sé qué sos. Siempre acá un cambio de sexo, siempre, como si los monos mearan paredes de arena. Monas hembras con pene. Volvemos a los transex. "Hoy les ofrecemos... pomada anti-hemorro-existencio-transversal". Y más. Te vas. ¿Te vas? ¿Realmente te vas?, ¿y yo... me quedo muy solououu?
sábado, 19 de marzo de 2011
Joe Passsssss-só
Joe me contó de sus delirios hormonales. Le dije que pasaba más por su mente que por sus senos. Joe era extravagante. Chorreaban mocos de sus sienes, quién sabe de dónde salían; tenía sábanas en vez de pantalones y caminaba chueco con su joroba cuadrada. Me dejaba en claro esta situación que mi consumo de bananas era excesivamente danyeroso, por decirlo en inglés, no más, y que debía dejar de aspirar cenizas. Influía muy mal en él, al igual que en Jhonny, el verdugo de la esquina, gran compinche mío, con el que ya habíamos incendiado tres escuelas. Él solía decir "Está mal, está mal lo que hago (lo que me hacés hacer)", pero luego sólo pronunciaba "Dale, ¿por qué no more bardo?", siempre metía algo raro así como en inglés, bah, creo que en inglés, si no debe ser cartaginés. Él llevaba la nafta, y yo el fósforo (el único que usábamos), aunque a veces yo llevaba querosén (¿está bien así? ya me estoy corrigiendo/excusando mucho por hoy, voy a llamar a Rolón), y era medio al pedo. Siempre usábamos lo que él decía, y eso que las ideas eran mías. Jhonny y Joe se cruzaron una vez... y fue mortal. Bah, para sus gatos. Ellos decidieron ahí, de una, enfrentar sus diferencias y sus feas y cruzadas miradas, incluso cierta indiferencia por momentos, en una riña de gatos, algo común recién desde hace un mes en este suelo. Los dos gatos murieron. Fue terrible. Uno peló un chumbo, pero fue en vano, el otro era más rápido y se lo arrojó al piso al grito de "¡Cagón!", y bueno, lo mató diez segundos después. Esto no los enfrentó más, pero decidieron no verse nunca más, aunque casi no se conocían. Parece común, de todos los días, pero esto nunca había pasado en mi barrio, en mi esquina, ahí viene La Renga, etc. jaja, bueno, esto no era común. Jhonny dijo que se mudaría, pero terminó en prisión por degollar a alguien antes del pitazo del juez, por no esperar cinco segunditos más. Esto ya debe ser el fin, creo.
domingo, 13 de marzo de 2011
100 años que en el marrio bando yo ♪. (este titol siempre lo canto eh)
100 años de locura existencial
100 años de cogerme a tu mamá
100 años de bohemia de salón
100 años que guardás en el arcón
por eso yo, vengo a alentar,
todos la vuelta quieren dar,
de visitante, turista en fin,
todos chiflando al berretín
100 años que se pudre esta red
100 años siempre oliendo esta merd
100 años siempre al frente y con bastón
100 años que ya sos un papelón
por eso ella, te quiere dar,
todo su líbido mental,
que si agarrás, que no agarrás,
queda en tus manos, sí, papá
100 años y esta es la última que va
100 años de cogerme a tu viejá
100 años te la ponen en la red
100 años y dejame de joder
te vu'álentar, te vu'álentar,
con mi locura existencial
caen los fiordos hasta el fin
siempre montado en un delfín.
te vu'álentar, te vu'álentar,
con mi locura existencial
caen los fiordos hasta el fin
siempre montado en un delfín.
jueves, 10 de marzo de 2011
La vi en rosè
Espetupectut Blue. Especímen andromorfo. Acuáticamente riesgoso pringoso. Parlem de la euforia, d' això que provoca aquest moment teu de gloria. Enronarem malament, i tan que si. Parliamo decorritto pero nella forma en que si fa, veramente e stronsamente impolutto. Mara, mara, bicho, jabalí, jabalí. Espectro Patronum y más de aquello. Mirenciformes liendres, libélulas que rodean tus pensamientos fasci-nantes-radichetas; tan inverve sos. Te falla aquella parte del cerebro a la que no hemos podido penetrar. Te falla en períodos. Eras. Intrasnacionalmente recíproco, tonto, tosco, mocho, choto, chota, horrible, groncho, fallado, nulo, cero, raro, incogible y vagamente zaparrastroso pero feliz, requete feliz y provocador de felicidad, extraño, provocador de felicidad en mí, en vos, en aquél, en aquest, y en más, en trolls y descampados vivamente desiertos, poéticamente dormidos, taciturnos, y en muggles yonquis yanquis y vacíos de semen, de flujo, de liendres, ... y de ñaco.
miércoles, 23 de febrero de 2011
La Verguita
La Verguita. Sí, La Verguita. Un club social como pocos. Lugar único con entrada que consta de un portón, un farol rojo y un zócalo roto. Esquizofrénicamente podemos hablar de que todos estamos equivocados, de que la humanidad va por mal camino. De que tu culo es verde. De naranjos omnipresentes, omnipotentes. De cataplasmas... raros. Soretes en punta caen en tu cabeza, escuchando música italiana. Carpincheando vas. Las cosas que te rodean, Enzito, ya dejarán de existir. Eso sí, no antes que vos. Jajaja. Jajaja. Pobre, siempre ignoraste la verdad de la vida, que todo cambia Manray, que todo dura, pero poco, que todo va mal si pensás que va bien. Pero como vos, "emo" de mierda, pensás que te va mal, ¿qué resulta? Resulta que te va bien, forro. Ricos chocolates en tus cachetes de cachalote che che che, exquisitas mujeres peliazules rodean tu escroto, limosinas de color jarabe te llevan aquí y allá (y aquí y allá es de una punta lujosa del mundo a otra punta lujosa del mundo), guardianes confitados te protejen, más ricos chocolates salen de tus bolsillos ocre, tus batas bañadas en oro saturan la vista, ¡basta! ¡Basta! Pero no puedo dejar de pensar... en que además de revivir gente que hacés trabajar para vos (¡el Indio te odiaría, si te conociera, Don Nadie! Y escribiría en tu contra), además lo tenés a Santana tocándote la misma canción de cuna todas las noches, y las minas, las minas... las de carbón y oro también, pero ¡las minas que tenés, dueñas de tu gozo irreal de hermafrodita! Chau, me cansaste; o me cansé de "admirarte" odiándote... Los monos que chisporrotean en la galaxia intergaláctica a veces nos cuentan cuentos de primates olvidados golpeando piedras y bombos que pretenderían que olvidáramos la diferencia como manera de vivir.
martes, 11 de enero de 2011
The Showmatch no debe go on
Ujfalusi. Un jugador de esperiensssciaa. Un distinto (yo). Un genio más este Ujfalusi. Resulta que agarra a tu madre santa, la tira del balcón, así como si nada (se escucha un tema que dice así también, de fondo, es música marciana de antesala), la revolea mientras caen, y esos dos pisos que los separan del piso ahora son veinte, ahora mil, ahora... piso. Y llegan. ¡Piso! Cadáveres más, cadáveres menos, los muchachos se entretienen. Los recolectores de players limpian y juegan (pero no a la pelota). También escuchan Satriani, y música cósmica perdida en Gran Bourg, cuyos autores eran Los Papanatas del Suceso Flashero. Bailotean. Se revuelcan en charcos de talento y sangre. Y allí nace una danza. Danzan con el trasero primero, luego, veo, se tocan las palmas de las manos, chocándolas solo una vez, y ahí llega el momento en que se las cortan unos a otros. ¡A no asustarse! Después crecerán, son así estos seres archirequete raros, con cara de torta frita y dos "huevos" como ojos (así los vemos nosotros, ¿que dirían los cuánticos?). Cánticos. Cánticos, digo, se escuchan del otro lado del continente. Para cambiar de tema nada mejor que hablar de los monos esfinge de Corea del Centro, esos sí que danzan. Y cantan, se sienten en una cancha de fútbol, sin embargo viven (si se puede decir así) en "canchitas" de Judo, o en apartamentos de solteros (con soltero incluído). Sus extrañas telarañas alarman y asombran a más de uno, con su barba con brazos cosen, con hilos y cadenas, estandartes para cantar por ellos, y para su genuino goce. Además, cuando emiten chirridos hay que cuidar a la población, porque se puede producir su aumento de tamaño y posterior estampida bestial por las calles. Llegaron a Alaska también, y el temor puede ser mundial. De hecho, ¡arhg!, tomá, tomá, jaja ahí tenés. Igual era un cascarudo eso.
sábado, 8 de enero de 2011
No smoking Ono (Bicho) Band
Fumando un cigarro. Así me encontré esta mañana, no sabía cómo ocurrían ciertas paradojas de la vida. Así te ví. Así te miré, observé, detalladamente, esa trompa extraña, ese cuello de pavo, esos ojos de gorila, siendo (aún) un orangután. Me extrañaste (me pareciste extraño). Sí. Jugaba el mono avec le chien, jugaban a correr, a saltar, a coger. Pero no hacían nada. Volaban en esa nada infinita a la que llamamos espacio. ¿Volaban? No, flotaban. Ahí 'tá. Recorrían con y por su fuerza venas intergalácticas, arterias de plomo y acero, conexiones interplanetarias hechas con avena (Venas de Avena y más). Un koala sobrevoló tu cerebro. Era uno chiquito, millonésimamente chiquito, pequeño, se medía en nanómetros. Y sobrevolaba tu cerebro todavía. Golpeaba la corteza, y no podía penetrarla. Salía fuego de sus pieses, like turbopropulsores, pero no conseguía nada, nada. Inmunemente peludo, inmensamente orgulloso, fue hasta el interior (precisamente de la cabeza) de Guido Süller. Allí encontró lo que nadie creía: "¡Oh, un gran cerebro!", se expresó. Y ahí peló su cornamenta, que todavía no había emergido por primera vez. El impacto fue duro, pero atroz. No quedó nada. Ni cerebro ni animal. Ni hombre ni bestia. Ni bestia ni ínfimo ser. Cuando reapareció en el aire de Venus, lo encarcelaron en la prisión atómica, rodeado de panqueques vigilantes con guadañas (recomiendo temerles), y así terminó esta historia.
miércoles, 5 de enero de 2011
Sacachispas no es del Oeste.
Salvajemente heroico. Heroicamente salvaje. Idiotamente estúpido. Así es el ser en el que vivo. No es un pent-house, es una suerte de cuerpo extraño y mutante (y viscoso...). Sí, es chasco y vino. Es sorete en pala. Es, es... Es... No puedo describirlo, es como eyectar sostenes. Como parir chavalines. ¡Pará! ¡Hijo de puta! ¿¡Qué querés!? ¿Matarnos? ¿Acosarnos? Sarna. Muerte. Eyaculación. Pandemia, enfermedad, soretes, espermas varios, jeringas, desolación, caos. ¿Qué más? Viscosidad no alcanza para reprimirte, parar no alcanza para pararte; y finalmente, no alcanza virtuosismo para pasarte. Ey impoyible. Malas lenguas hablan de tu lengua, de tu papila puntual. Hablan mal (por algo son malas). Por algo, digo, son malas. Por algo. Pelotudo.
lunes, 3 de enero de 2011
Primer encuentro. Sentado en el cosmos.
Sentado en el cosmos. Mirando afuera, mirando adentro. Mirando más allá. Más allá se te quema el pollo en la parrilla, salame. Qué forro. Porque uno es forro, pero a veces se pasa, eh, ya no es cualquier "camaleón"... El fondo del buque tiene un tesoro; custodiado está por miles de Rayovacs. El hombre lejano pasa. Se aleja. Se acerca. Está encima. Te monta, te toca. Ta te ti. Ya no es lejano, pasa por el logaritmo infinito y se coagula con tu sangre, chupa el pene de tu sangre, corre hacia ella, escapa, busca, caga, mata. El perro azul lo delata. El perro azul es malo. Tan malo que te caga la vida, te apalea, te 'baja'. Y así se llega al fin, al fin de la vida, de la historia, de esta litl historia, por qué no. Acá salgo del molde un poco y digo que elípticamente tal vez comience a escribir sentado en el muro de separación de las dos Tailandias, algunas historias sin alucinógenos, con lo primero que se viene a la (limitada o no) mente mía, sí, la mía, este es el primero, no el mejor (¿tal vez?), incluso tal vez el último, pero probando este proyecto en mi cerebro, digo que no es el primero, antes pensé anothers y han salido aún mejor, y más deliranchis, estoy multiidiomal, se debe al gran consumo de hier (y de Pier) de carromatos santos hechos de zapallos, sandalias y sahumerios mágicos esputados por cochinillos de pantano andaluz, y por ganglios de mago y también de budapestense. Dicho esto me retiro a mi catre de preso de onda montecristense, a dialogar con Lord Montimort, y tu vieja rolinga existencial. Agod.
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